jueves, 21 de noviembre de 2013

El desafío de los treinta días a mi manera (3)

Voy a aprovechar ahora, que aún voy lanzado y tengo algo de inercia.

Hoy toca "las mayores guarradas que he comido durante una sesión".

Por partes. ¿¿Pero qué clase de pregunta indiscreta es esta?? ¿¿A vosotros qué os importa lo que yo coma o deje de comer o las guarr...

Eh.. vale, bueeeenooooo.

Creo que, sin lugar a dudas, esta respuesta se contesta sola: hace ya casi veinticinco años, durante una Semana Santa nos encerramos a jugar en la casa en el campo que tenía un amigo. A medio hacer, la casa, todo muy primitivo y comunal. La cosa es que, adolescentes como éramos, lo de planificar la comida no se nos daba bien. En realidad, no llegaba a dársenos ni siquiera mal: si se nos hubiera dado mal hubiera sido una mejora.

De aquella semana guardo muchísimas anécdotas, incluyendo el primer chiste rolero que he oído ("¿por qué a las tías les gustan los másters?... porque tienen el pene en jota" Aún me descojono vivo recordándolo), aquella partida de Killer donde la mitad huyó despavorida de algo, la botella de refresco que explotó sola...

A mitad de semana la comida escaseaba, y en una de esas acabé comiendo un sándwich de restos de nocilla, foie grass y maíz dulce. El pan no estaba del todo mal: era de ese pan de molde del segundo sabor de la bolsa. Si, hombre, ese del fondo que es como de color verde.

Hoy, por fin, una buena noticia.

Me ha llamado el seguro del coche para decirme que se hacen cargo de la reparación y que ya seguirán ellos discutiendo con la parte culpable.

Yo iba a aparcar de noche, y al maniobrar se me hunde el coche: había una alcantarilla sin tapa y a la sombra, porque tampoco funcionaba la lámpara. Llamé a la policía, confirmó lo que pasaba y el seguro elevó la reclamación al Ayuntamiento de Madrid.

El ayuntamiento coge y le echa la culpa al Canal de Isabel II, estos que sí, que no, que la culpa es tuya, no mía, y van y en la última respuesta me dicen que rechazan la culpa porque en la primera reclamación no se especificó si decíamos que la culpa era de uno o del otro...

En todo este tiempo, por más que me he quejado, el seguro que si quiero arreglarlo lo arregle y que ellos luego me lo pagan. Y yo que no: que la culpa es de otro y que el coche está asegurado y que me lo arreglen.

Hoy, por fin, me imagino que se han dado cuenta de que la cosa iba para largo y, como (de nuevo) el perito ha confirmado que los daños se han agrandado con el tiempo (lo que eran arañazos ahora es óxido bajo la pintura), me dicen que vale, que lo lleve al taller y que ellos se hacen cargo de todo.

¿Victoria?

Pues no sé. Porque la alcantarilla se comió la rueda del coche el 24 de Diciembre DE DOS MIL DIEZ.

Cuando esté la cosa arreglada y me de de baja del seguro para irme con otros (que ya me han ofertado precios mejores) aún tendrán el morro de preguntar que por qué me piro.

El desafío de los 30 días a mi manera (2)

Hace seis días tocaba: "esa interpretación que te sale bordada". Los pícaros sinvergüenzas y deslenguados. Por ahora me ha ido bien con ellos y he caído en gracia a los másters, así que respuestas y salidas de tono que a un personaje normal le costarían llamarse de otra forma, con otras características, cara, voz, historial, hoja de personaje, habilidades y tal, tras haber pasado por un proceso comúnmente conocido como "muerte", a mí me salen bien y me ahorran tiradas y problemas. Y no son todos iguales, aunque sí muy bocazas.

Y se me da tan bien que a veces hasta los demás jugadores son víctimas de ese arte que tengo.

El desafío de los 30 días a mi manera (1)

Ayer en G+ empecé ya con esto del desafío, un poco my way. Voy a ver si logro ponerme un poco al día en plan carácter retroactivo, y espero que no venga ningún tribunal de derechos humanos para roleros y me lo tumbe.

A ello.

Hoy toca "el PJ que te gustaría que llevara tu amigo".

Me da igual, mientras no se haga el personaje para tumbar la partida y joder al máster. Cumpliendo eso, que se haga lo que quiera. Esto ha sido fácil.

Los cuatro días anteriores están en G+, y ya un día de estos lo subo aquí, si me acuerdo <- compromiso que no cumpliré, así que si lo vais a esperar, que sea sentados.

Hace cinco días tocaba "cómo te ves dentro de diez años en el rol". Suponiendo que no me muera antes, espero que jugando, y espero que sea con mi chaval y, si se puede, con alguno de sus amigos.

A mí personalmente me gustaría juntarme con otros papás roleros, que somos bastantes por Madrid, y montar mesa para jugar, y que los chavales monten su mesa al lado, pero por más veces que he lanzado la idea e intentado que pase, o montar algo del estilo, he recibido un entusiástico "estaría bien, me vuelvo a mi mesa de siempre" por respuesta, así que va a ser que no.

También espero poder seguir escribiendo lo mío y, como preveo empezar a publicar antes de doce meses, pues tener ya algunas cosas publicadas. Claro, al ritmo que voy, también es posible que dentro de diez años HñS esté aún por la parte de "niveles 12 a 18".

Pero, si todo va bien, espero haber avanzado muchísimo en mi "Uropa Project". Ya tengo logo y todo: es azul con doce d20 amarillos haciendo como un circulito alrededor.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Historias de la Puta Mili (y 2)

Me he acordado de otra anécdota de la mili.

Iba yo por la compañía y me suelta un cabo primero:

- ¡Hidalgo, córtate el pelo! -la ironía que los años me deparaban respecto a lo de que yo tuviera el pelo largo pudiera alguna vez haber sido un problema, se me escapaba en el momento.

A lo que yo respondí en militar manera, con total presteza y sin perder ni tan siquiera una décima de segundo:

- ¡A la orden, mi primero! ¡No, mi primero!

Y seguí mi camino.

El hombre, decidido a perfilar mi entonces tosco manejo de la etiqueta marcial e inculcarme quizás un par de dados o niveles en dicha habilidad (lo digo en alto roleriano para que se me entienda mejor entre tan digna audiencia), me siguió, presa de justa furia de infantería española y, cogiéndome del brazo y zarandeándome (digo yo que para demostrar que mi pelo tenía una longitud digna de anuncio Pantene, no por mostrar violencia física a mi persona), le dijo a la persona que nos observaba:

- ¡Mi Brigada! ¡Dígale a Hidalgo que se corte el pelo, y le quiero meter una semana por responderme!

A lo que el Brigada, con su aire de sabio y veterano militar, soldado viejo de las banderas, le contestó:

- No seas bruto, hombre y deja a Hidalgo, que haga lo que quiera.